martes, 20 de agosto de 2019

El inicio...

Desde chica siempre me ha gustado escribir, creo que resulta absolutamente terapéutico cuando hay cosas que tienes atragantadas y o puedes o no quieres decir... el problema de eso es que dicen que en el chakra de la tiroide se van acumulando y todas esa "mala energía" te termina provocando distinto tipo de enfermedades... mito o realidad?, creo que en mi caso fue verdad.

Es increíble como el cuerpo al final te termina pasando la cuenta de un mundo desenfrenado y que te termina absorbiendo por distinto motivos... la pega, los hijos y que se yo.

En esta vida en la que pocas veces nos damos cuenta o nos queremos dar cuenta de lo que hay a nuestro alrededor, tuve que pasar algo que me llevó a cuestionarme desde el "porque a mi" hasta llegar al "estoy chata de toda esta mierda". Me cuestioné pasajes de mi vida, las personas que me he cruzado, las amistades, la familia y me encontré como una niña pequeña desprotegida, llegué hasta mis peores miedos, encontré mis debilidades, mi lado oscuro o mi lado B. Me encomendé a Dios, a ese ser supremo y clamé misericordia... en mi desesperación pude sentir ese calor y tranquilidad, pero como ser humano me sentí absolutamente "incompetente" y totalmente fuera de lugar.

Ya venía de algunas situaciones familiares que habían roto ese piso seguro que caminaba a diario y esto vino a ser la guinda de la torta, en lo que se suponía debía ser uno de los momentos más mágicos y satisfactorios de mi vida... mi maternidad... acompañada de un nódulo tiroideo de 4 cm y creciendo.

¿Cómo se suponía que iba a disfrutar de los primeros días de vida de mi hija teniendo un nódulo y que no sabía si era cáncer o no? (porque uno siempre se pasa el peor rollo... o en realidad YO siempre me paso el peor rollo). A todo eso hay que sumar la revolución de hormonas que pasaba por mi cuerpo, esa montaña rusa emocional, el miedo a la muerte y a ser una pésima madre (y conste que resumí las calamidades que pasaron por mi cabeza en ese entonces).

Afortunadamente pasé la prueba, aunque esto no estuvo exento de problemas, discusiones y tonteras... con el tiempo fui desarrollando un tipo de persona media repelente para el resto... la soberbia y esa "dueña de la verdad" (así me pusieron mis hermanas), me hizo pasar uno que otro mal momento.

La llegada de mi hija trajo mucho aprendizaje, como por ejemplo el darme cuenta que no todo puede estar bajo mi control, que las cosas jamás saldrán como las tengo programadas y que la frustración iba a ser una desagradable amiga con la cual debía lidear de una vez por todas... 

Y les cuento algo?, aun sigue aquí hinchando las pelotas!!, esa "visita" que nadie invita y que no sabes como cresta sacarla de tu casa...

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